jueves, 15 de abril de 2010

LA KETAMINA ESTÁ DETRÁS DE MÚLTIPLES AGRESIONES SEXUALES

Eduardo Hidalgo Downing es el coordinador de la sede de Madrid (España) del grupo Energy Control, colectivo pionero en implantar estrategias de reducción de riesgos asociados al consumo de drogas en entornos de ocio nocturno, sin entrar en los problemas morales o adictivos de los consumidores.

“Desde el año 2000 hasta la actualidad, el consumo de ketamina ha llegado a ser conocido incluso por los expertos en drogodependencias que, en estos temas, son como los padres: los últimos en enterarse”, subraya Eduardo Hidalgo en su libro Ketamina (editorial Amargord), haciendo hincapié en la falta de información del personal que trabaja en el ámbito de la prevención.

El consumidor trata de buscar un equilibrio entre el placer y las ganas de mantener su integridad física y psicológica y, por esta razón, un enfoque realista debería contemplar “la postura de los usuarios y atender a sus motivaciones básicas de la búsqueda de gratificación y seguridad en el consumo”, afirma Hidalgo.

El consumo de 'keta' y el precio a pagar
La forma de adquisición, la conservación, la preparación, la dosificación, la administración, las medidas a tomar si alguien sufre “un mal viaje” son algunas de las indicaciones a tener en cuenta por los consumidores de ketamina, ya que de estos factores dependerán los placeres que se quieran experimentar y los posibles riesgos que la persona esté dispuesta a correr a cambio.

Tras los primeros momentos de consumo, se pueden producir efectos no deseados como un zumbido en los oídos, aumento del ritmo cardíaco, una moderada falta de aire, temblor en las piernas y una pérdida del control corporal. Este es el precio a pagar si se toma la decisión de consumir ketamina, aunque hay efectos que aparecen 24 horas después y provocan que el consumidor se sienta aturdido, cansado y con la cabeza pesada aunque, según estudios recogidos por el autor, “hay cierto consenso en que las resacas ketamínicas no son especialmente duras”, recalca Hidalgo..

La euforia y la pérdida de referencias exteriores
Aunque el uso más extendido de esta droga sea el recreativo, con dosis bajas por vía esnifada y en contextos lúdicos como discotecas, pubs, raves, y busque efectos como la estimulación, la intensa embriaguez, la euforia, la sensación de flotar, complementándose, a menudo, con el alcohol, el éxtasis y la cocaína, se da también el “efecto psiconáutico”

“El ‘efecto psiconáutico’, con dosis altas intramuscularmente aplicadas en un contexto seguro, como el hogar, busca la exploración de la conciencia y del espacio interior de uno mismo y permite al consumidor abandonar su cuerpo y participar en escenas que antes sólo eran imágenes visuales, llegando a comunicarse e interactuar con otros seres”, sostiene el autor. Y es que, con la ketamina, el cerebro queda privado de cualquier referente del mundo exterior, de modo que la realidad desaparece y uno ha de forjarse su propio universo”, remacha Hidalgo.

El organismo se habitúa con facilidad a la ketamina , por lo que el consumidor tiene que administrarse cada vez mayores dosis para alcanzar los mismos efectos, unos efectos que derivan en adictos con “irritabilidad, nerviosismo y pérdida de memoria”, según Hidalgo, aunque algunos expertos de los servicios sanitarios nieguen, a veces, que una persona pueda engancharse a un anestésico.

El psiquiatra neozelandés y doctor en farmacología clínica por la Universidad de Oxford, Karl Jansen, aconseja dar a los pacientes que quieren interrumpir el consumo de ketamina “una motivación hacia la práctica de disciplinas de meditación como el yoga, el budismo o el zen, que les permita seguir alimentando sus ansias de espiritualidad”.

Anula la voluntad de las víctimas de agresiones sexuales
Hay una gran coincidencia al destacar la extrema peligrosidad de esta droga. En CAVAS, Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales, tuvieron conocimiento el año pasado de veinticuatro denuncias por violación en las que la ketamina estuvo de por medio, según relata su presidenta, Florentina Alarcón. "Pero los casos pudieron ser más", insiste. "El problema es que los testimonios de las víctimas son casi siempre confusos, porque no se acuerdan de nada, y ello provoca que las denuncias se archiven", destaca la presidenta de CAVAS, quien, en cualquier caso, reconoce: "puede que la incidencia de la ketamina en el total de agresiones sexuales no sea muy significativa, pero sí es preocupante. Con que exista un sólo caso debería preocuparnos".

La droga de la violación
"A corto plazo puede tener efectos graves imprevisibles y a la larga puede provocar daños cerebrales irreversibles", según el médico Rafael Guayta, quien resalta que la ketamina, por su efecto sedante, está incluida en la lista de las llamadas "drogas de violación".

Las víctimas son normalmente "chicas jóvenes, de entre 17 y 26 años", apunta la presidenta de CAVAS, Florentina Alarcón, que, sin saberlo, ingieren la droga disuelta "en la copa que alguien les ha ofrecido en lugares de ocio como bares o discotecas". "Tiene un cierto sabor, pero se puede enmascarar con otro mucho más intenso, como el del alcohol", afirma Rafael Guayta.

El mes pasado la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), órgano independiente dentro del sistema de Naciones Unidas, alertaba, al hacer público su informe anual, del incremento en el consumo de ketamina en España, una afirmación que no comparte Carmen Moya, delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Lo mismo dicen desde las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. "El tráfico y consumo de ketamin es pequeño", asegura tajante un portavoz policial.


Fuente:http://noticias.terra.es/2010/espana/0322/actualidad/ketamina-droga-agresiones-sexuales.aspx

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